Sucede rápido. Un conductor revisa su teléfono. Luego se reclinan. Entonces, de repente, se quedan dormidos a 90 km/h.

Este no es un escenario hipotético. Es exactamente lo que les ocurrió a los voluntarios en las primeras pruebas de conducción autónoma de Google. El resultado fue un punto de inflexión radical en la historia del automóvil. John Krafcik, director ejecutivo de Waymo, explicó este punto de inflexión en el Salón del Automóvil de Frankfurt de 2019. Detalló por qué el proyecto abandonó la asistencia semiautónoma por una autonomía total. La conclusión fue cruda. La intervención humana es demasiado arriesgada.

Waymo opera como la filial de conducción autónoma de Alphabet. Utiliza una plataforma de hardware y software llamada Waymo Driver. Este sistema está integrado en las minivans Chrysler Pacifica y los SUV eléctricos Jaguar I-Pace. Estos vehículos se ensamblan en Detroit. Ahora impulsan Waymo One, un servicio de transporte privado en Phoenix, Arizona. Más de 1.000 personas lo utilizan diariamente. A principios de este año, Waymo también firmó asociaciones con Renault-Nissan para servicios de pasajeros y carga en Francia y Japón.

Pero el camino hacia Phoenix comenzó en 2013. Los ingenieros de Google estaban asustados.

El defecto fatal de la confianza humana

En 2009, Google lanzó su programa de conducción autónoma. En 2013, la tecnología estaba lo suficientemente avanzada como para considerar la comercialización. El objetivo era la asistencia en carretera. Los conductores podrían quitar las manos del volante. Sólo tenían que mantener la vista en la carretera.

Google reclutó a una docena de empleados para esta prueba beta. Las reglas eran estrictas. Los conductores tuvieron que mantenerse alerta. Las cámaras dentro del auto grabaron todo. Si infringiste las reglas, perdiste tus privilegios de vehículo.

El sistema se sentía seguro. Demasiado seguro.

Los voluntarios desarrollaron una confianza ciega en el sistema tipo AutoPilot. Imágenes de vídeo de Waymo muestran los resultados. Un conductor escribe mensajes de texto mientras el automóvil se conduce solo. Otro conecta una computadora portátil a un puerto. Una mujer se arregla el maquillaje. ¿El peor ejemplo? Un conductor se queda dormido por la noche en la carretera.

Ese incidente cambió todo. Google se dio cuenta de que no se puede confiar en la atención humana. La única forma de resolver la seguridad del tráfico era eliminar por completo a los humanos de la ecuación.

De Google Car a Waymo

Esta comprensión llevó al desarrollo del Waymo Driver. Todo comenzó con el Google Car, apodado FireFly. Posteriormente, evolucionó hasta convertirse en una plataforma adaptable para vehículos de producción. Waymo se estableció como empresa independiente en 2016 para llevar a cabo esta misión.

La explicación de Krafcik confirma lo que Google ha sostenido durante años. Los sistemas semiautónomos crean una falsa sensación de seguridad. El riesgo de error humano es inmanejable.

Esta postura es una crítica directa a Tesla. El sistema AutoPilot de Tesla es muy eficaz. También fomenta la confianza excesiva. Tesla advierte a los conductores que el sistema no es autónomo. Los conductores ignoran las advertencias. Se distraen constantemente. Los vídeos de conductores de Tesla distraídos son infinitos.

Para Google y Waymo, la solución es más sencilla. Retire al humano. Salva vidas.

La tecnología funciona. La flota se está moviendo. Pero el debate sobre la participación humana continúa.

Por qué gana la autonomía total

El cambio de conducción supervisada a conducción no supervisada no fue sólo técnico. Fue filosófico.

Los sistemas semiautónomos requieren que un humano esté listo para tomar el control en cualquier momento. Los humanos son malos en esa tarea. Nos cansamos. Nos aburrimos. Miramos nuestros teléfonos.

La autonomía total elimina esta variable. El Waymo Driver no duerme. No envía mensajes de texto. No arregla su maquillaje.

Este enfoque tiene beneficios prácticos. Permite un despliegue más amplio. La Chrysler Pacifica y la Jaguar I-Pace pueden funcionar sin un conductor de seguridad en el asiento trasero. Esto aumenta la eficiencia. Reduce costos.

El futuro de la movilidad

Waymo One ya está funcionando en Phoenix. El servicio está creciendo. Las asociaciones con Renault-Nissan amplían este modelo a Europa y Asia.

La tecnología está lista. La infraestructura se está construyendo. La pregunta ya no es si los coches autónomos sustituirán a los humanos. Es lo rápido que lo harán.

Los conductores humanos permanecerán en la carretera por un tiempo. La transición llevará tiempo. Pero la dirección es clara.

Avanzamos hacia un mundo en el que no conducimos.

Podrían pasar años. O décadas.

Pero las ruedas ya están girando.

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