No es necesario enchufarlos. Ese es el principal punto de venta. Estos dispositivos funcionan con energía gratuita que no va a ninguna parte. Dependen de células fotovoltaicas para hacer el trabajo pesado.
Aquí está la física, simplificada. La luz incide sobre el silicio. Específicamente, los fotones golpean el medio. Esto desencadena una acción fotoeléctrica. Los electrones se sueltan. Surgen a través de un circuito. El flujo alimenta un pequeño ventilador. Cuando los electrones regresan, comienzan el ciclo nuevamente si el sol todavía está brillando, o se asientan nuevamente en el silicio si aparecen nubes.
El hardware es simple. Un banco de células solares se conecta directamente a un ventilador de bajo voltaje. Cuelgas la unidad de tu ventana. Cuelga de una tira similar a una junta en la parte superior del vidrio. La matriz y el ventilador se apoyan contra el panel interior. Esto los mantiene a salvo de la lluvia y evita que los turistas roben su dispositivo.
Los respiraderos funcionan en conjunto. Sale aire caliente. Entra aire frío.
¿Es suficiente el flujo de aire?
Hay que mirar los números. Números reales. No es una tontería de marketing.
La capacidad de enfriamiento se mide en pies cúbicos por minuto (CFM). Un importante fabricante afirma que su unidad hace circular el aire de un automóvil una vez cada 20 minutos. Apliquemos eso a un vehículo real. Tomemos como ejemplo un Toyota Camry. Tiene alrededor de 101 pies cúbicos de espacio para pasajeros.
Haz los cálculos.
101 pies cúbicos/20 minutos = ~5 CFM.
Esa es la salida del ventilador solar.
Compárelo con un electrodoméstico estándar. Un ventilador de mesa oscilante de 16 pulgadas y tres velocidades mueve entre 1300 y 1700 CFM.
El ventilador solar no va a sustituir al aire acondicionado. No entrarás en una cabina que parece un congelador en un día de 90 grados. Eso no es realista. Pero hace más que quedarse ahí sentado.
Mantiene el aire en movimiento. El aire estancado es el enemigo en un coche sellado. El calor se acumula. Picos de humedad. Los olores se instalan.
Si deja zapatos de gimnasia malolientes en el asiento trasero, o si se olvidó de tirar la comida rápida a medio comer, el automóvil se convierte en un riesgo biológico. Los amigos lo notarán. Es vergonzoso. Este dispositivo mitiga eso. Evacua el aire viciado antes de que se vuelva permanente. Evita que la cabina alcance las temperaturas máximas que alcanzaría bajo la luz solar directa.
No es perfecto. La tecnología tiene límites. Para comprender dónde falla, es necesario analizar las desventajas.











