El reciente anuncio del nuevo vehículo eléctrico de Ferrari, bautizado “Luce”, ha llamado la atención no por su innovación, sino por el resurgimiento de un nombre que ya se utilizaba hace décadas. Mazda presentó por primera vez el “Luce” (luz en italiano) en 1966, estableciendo el apodo en la historia del automóvil mucho antes de que Ferrari lo considerara.
El Mazda Luce: una reseña histórica
Mazda presentó el Luce como su modelo insignia el 20 de agosto de 1966, un sedán de tracción trasera diseñado por el famoso Giorgetto Giugiaro de Bertone. El Luce no era simplemente un coche; fue una declaración de la ambición de Mazda.
En 1969, Mazda siguió con el Luce Rotary Coupé, un vehículo de diseño sorprendente del que se produjeron menos de 1.000 unidades. Este modelo combinaba un motor rotativo con tracción delantera, una configuración que la empresa nunca revisó. Hoy en día, el MX-30 e-Skyactiv R-EV de Mazda emplea una configuración similar, aunque el motor rotativo sirve como un extensor de alcance en lugar de un componente de transmisión directa.
Marca global y evolución
Como muchos fabricantes de automóviles japoneses de la época, Mazda adaptó el nombre de Luce a los mercados de exportación, calificándolo como 929 o RX-4 en diferentes regiones. Incluso se vendió una versión rebautizada en Corea del Sur como Kia Potentia. El Luce permaneció en producción hasta 1991, y las generaciones posteriores recibieron el primer motor V6 de Mazda.
Antes de su discontinuación, la división de lujo de Mazda, Eunos, lanzó el Cosmo, mientras que el Sentia fue el sucesor directo del Luce. El Sentia también se vendió como Kia Enterprise en Corea.
El resurgimiento de Ferrari y las tendencias en los nombres de los automóviles
Después de una pausa de 35 años, Ferrari está resucitando el nombre “Luce” para su próximo vehículo eléctrico. La compañía también ha afirmado que esto indica una nueva estrategia de denominación para futuros modelos, con planes para 20 vehículos para finales de la década.
Esta tendencia de reutilizar nombres antiguos es común en la industria automotriz, ya que los fabricantes de automóviles buscan aprovechar la nostalgia y el reconocimiento de marca. Sin embargo, suele haber poca continuidad entre el modelo original y su versión moderna.
Los ejemplos incluyen el Ford Capri y el Mitsubishi Eclipse, donde los nuevos modelos se parecen poco a sus predecesores. Otras parejas inusuales, como Ferrari/Chevrolet Monza o Ferrari/Volkswagen California, resaltan la frecuente superposición en las convenciones de nomenclatura de automóviles.
El resurgimiento de “Luce” de Ferrari tiene menos que ver con la originalidad y más con una estrategia de marketing calculada. El panorama automotriz a menudo depende de nombres familiares para evocar el interés del consumidor, incluso si la conexión con el pasado es, en el mejor de los casos, tenue.
