Según se informa, la Unión Europea está considerando retrasar su prohibición prevista de las ventas de automóviles nuevos de gasolina y diésel, lo que podría retrasar el plazo de 2035 a 2040. Esta medida, confirmada por fuentes de la industria, incluidos ex ejecutivos del sector automotor, tiene implicaciones significativas para la propia transición del Reino Unido a los vehículos eléctricos.

El cambio y la presión de la UE sobre el Reino Unido

El retraso informado se debe a la creciente resistencia dentro de la UE, particularmente de Alemania, Italia, Portugal, Eslovaquia y Bulgaria. Estas naciones favorecen un enfoque más flexible y tecnológicamente neutral (reducir las emisiones de CO2 en un 90% para 2035 y un 100% para 2040) en lugar de una prohibición total. Esto permitiría a los fabricantes cumplir sus objetivos utilizando diversas tecnologías, no sólo vehículos totalmente eléctricos.

La reevaluación de la UE también se produce en medio de cambios de política en Estados Unidos, donde el presidente Trump ha revertido los incentivos para la adopción de automóviles eléctricos. Este contexto global añade presión sobre el Reino Unido, que actualmente planea prohibir las ventas de automóviles de gasolina y diésel para 2030 (con algunas excepciones híbridas hasta 2035). Una postura más indulgente de la UE podría alimentar los llamados al gobierno del Reino Unido para que reconsidere su cronograma más estricto.

Enfoques divergentes: UE versus Reino Unido

La diferencia en los cronogramas propuestos es crítica. La posible fecha límite de 2040 de la UE permitiría sólo automóviles puramente eléctricos después de esa fecha, mientras que la prohibición de 2030 del Reino Unido aún permitiría algunos híbridos con autonomía eléctrica “significativa” hasta 2035. Esta diferencia podría crear distorsiones en el mercado y complicar la planificación para los fabricantes de automóviles que operan en ambas regiones.

Confusión de políticas y ventas de vehículos eléctricos en el Reino Unido

A pesar del fuerte crecimiento inicial, las ventas de automóviles eléctricos en el Reino Unido se han desacelerado recientemente. Si bien aumentaron un 26% en general para 2025, las ventas de noviembre aumentaron sólo un 3,6% en comparación con el año anterior. Los fabricantes también luchan por cumplir con los mandatos de vehículos de cero emisiones (ZEV), que exigen que el 28% de las ventas sean eléctricas para 2025 y el 33% para 2026.

Para aumentar esta complejidad, el gobierno del Reino Unido ha ampliado su subvención para vehículos eléctricos hasta 2030 y, al mismo tiempo, ha introducido un impuesto por milla sobre los vehículos eléctricos a partir de 2028. Este mensaje contradictorio podría disuadir a algunos consumidores de cambiarse a vehículos eléctricos.

La decisión de la UE influirá inevitablemente en la trayectoria del Reino Unido, suavizando potencialmente su propio cronograma ambicioso y creando una transición más gradual hacia los vehículos eléctricos.

En última instancia, el retraso en la prohibición de la UE probablemente aumentará la presión sobre el Reino Unido para que reconsidere su propio cronograma. El enfoque más agresivo del Reino Unido puede parecer ahora menos sostenible a la luz de tendencias más amplias del mercado y realidades políticas.