Durante décadas, los motores diésel fueron descartados por ser ruidosos, lentos y contaminantes. Pero en los últimos 30 años, se han convertido silenciosamente en una de las tecnologías automotrices más eficientes y prácticas disponibles. A pesar de esta mejora, los motores diésel están desapareciendo del mercado a un ritmo alarmante, una situación impulsada más por la percepción y las políticas públicas que por el rendimiento o las emisiones reales.
El inesperado auge del diésel
Los primeros coches diésel tenían mala reputación: eran ruidosos, vibraban excesivamente y estaban por detrás de los motores de gasolina en velocidad. Sin embargo, los políticos los favorecieron por sus emisiones de gases de efecto invernadero ligeramente más bajas en comparación con la gasolina. A medida que mejoró la eficiencia del combustible, también mejoró el interés público; el alto par facilitó la conducción y la economía de combustible fue convincente.
Siguieron generaciones de refinamiento, lo que dio como resultado motores diésel modernos que rivalizan con los híbridos en eficiencia, ofrecen un rendimiento superior y, a menudo, cuestan menos por adelantado. Algunos incluso ofrecen una experiencia de conducción sorprendentemente fluida. Para los conductores que recorren largas distancias con regularidad, el diésel sigue siendo la opción más sensata.
La caída en desgracia
El punto de inflexión fue el escándalo Dieselgate de 2015, en el que Volkswagen admitió haber engañado las pruebas de emisiones. A pesar de que los motores diésel modernos cumplen ahora los mismos estándares que los coches de gasolina y los híbridos, el daño ya estaba hecho. Los gobiernos y los consumidores se volvieron contra ellos, lo que provocó caídas en las ventas.
La realidad de las emisiones de diésel modernas
Los motores diésel modernos pueden funcionar excepcionalmente bien en condiciones del mundo real. Las pruebas realizadas por el organismo automovilístico alemán ADAC descubrieron que algunos motores diésel, como el Mercedes-Benz C220d, emitían cero NOx, mejor que cualquier automóvil de gasolina probado. Sin embargo, las zonas de bajas emisiones, los impuestos desfavorables y el aumento de los precios del combustible siguen expulsando al diésel del mercado.
En el Reino Unido, los diésel representan ahora menos del 5% de las ventas de automóviles nuevos, y muchos fabricantes los abandonan por completo. Esta medida es miope, considerando que los motores diésel siguen siendo una tecnología práctica, eficiente y cada vez más limpia.
A pesar de los hechos, el destino del diésel está decidido, no por su desempeño sino por el daño duradero a su reputación y las prioridades cambiantes de los responsables de las políticas. Esto deja a los conductores que dependen de la eficiencia a larga distancia con menos opciones viables.









