Los conductores de vehículos eléctricos (EV) se enfrentan a un dilema que todos conocen: velocidad versus eficiencia. Si bien las velocidades más rápidas te permiten llegar más rápido, también consumen más energía, lo que afecta la autonomía y los costos. En el mundo de los vehículos eléctricos, esta ecuación se complica aún más por el alcance limitado en el mundo real de algunos modelos y las brechas actuales en la infraestructura de carga rápida.
La penalización de velocidad por alcance
Una prueba reciente realizada por el canal de YouTube Carwire demuestra cómo la velocidad afecta drásticamente la eficiencia de un vehículo eléctrico. Utilizando un Tesla Model Y, el canal realizó carreras a 50, 60, 70 y 80 mph a lo largo de un circuito de 30 millas para medir la eficiencia de Wh/milla. Los resultados son reveladores:
- 50 mph: Ofrece un impresionante alcance de 333 millas y un tiempo de viaje de cuatro horas para recorrer 200 millas.
- 60 mph: Ahorra 40 minutos del viaje, con un alcance de 300 millas.
- 70 mph: Reduce otra media hora, pero reduce el alcance a 248 millas.
- 80 mph: La peor eficiencia, ya que ofrece solo 204 millas de alcance, lo que lo convierte en una opción arriesgada para viajes más largos.
Las pruebas muestran que, si bien las velocidades más altas reducen el tiempo de viaje, lo hacen a costa de la autonomía, lo que potencialmente obliga a los conductores a detenerse y cargar, anulando cualquier ahorro de tiempo.
El punto ideal: 60-70 mph
El análisis de Carwire sugiere que el rango de velocidad más eficiente para conducir en carretera es entre 60 y 70 mph. A este ritmo, los conductores pueden equilibrar cómodamente el tiempo de viaje y la autonomía. Ir más allá de 70 mph reduce drásticamente la eficiencia, lo que lo hace poco práctico para viajes largos sin paradas frecuentes para cargar.
Por qué esto es importante
Esta dinámica no se trata sólo de conveniencia. La ansiedad por la autonomía de los vehículos eléctricos es una barrera real para la adopción, y comprender cómo la velocidad afecta la eficiencia ayuda a los conductores a planificar los viajes de manera más efectiva. A medida que la infraestructura de carga mejore y la tecnología de las baterías avance, esta ecuación cambiará, pero por ahora, conducir a velocidades moderadas sigue siendo el enfoque más sensato para los usuarios de vehículos eléctricos.
La necesidad de optimizar la velocidad frente al alcance también resalta la importancia de los futuros lanzamientos de cargadores. Hasta que la carga ultrarrápida esté más extendida, priorizar la eficiencia seguirá siendo crucial para una experiencia de vehículo eléctrico sin estrés.











